Hogar del Pequeño Cottolengo de Quintero
Los jardines terapéuticos no solo nos brindan belleza y serenidad, sino que también nos ofrecen la oportunidad de conectarnos con la naturaleza y encontrar la paz interior que necesitamos para sanar nuestro cuerpo y mente
El Hogar Pequeño Cottolengo es una institución sin fines de lucro dedicada a acoger a personas con discapacidad intelectual severa, en su mayoría en situación de abandono. Su labor se enfoca en brindar rehabilitación, integración y cuidados permanentes, ofreciendo a sus residentes un entorno digno y acogedor donde vivir.
La institución cuenta con cuatro sedes ubicadas en Santiago, Rancagua, Quintero y Los Ángeles, donde atiende de manera integral a más de 600 niños, niñas, jóvenes, adultos y personas mayores, acompañándolos a lo largo de toda su vida.
En la sede de Quintero, que alberga a 20 residentes y cuenta con un equipo de 15 funcionarios, existe actualmente un patio destinado a terapias activas, equipado con juegos y superficies de pasto sintético. Sin embargo, se identificó la necesidad de incorporar un nuevo espacio orientado a la relajación, el descanso y terapias vinculadas a la naturaleza, como la horticultura, complementando así la oferta terapéutica del recinto.
Diseño de un jardín terapéutico
A partir de esta necesidad, Fundación Cosmos, en conjunto con funcionarios, residentes y sus familias, diseñó un nuevo jardín terapéutico orientado a potenciar los espacios naturales del recinto y complementar las terapias existentes. El objetivo es generar un entorno que promueva la relajación, el descanso y el bienestar integral de quienes habitan el hogar.
El proyecto contempla dos áreas principales. Por un lado, un espacio de descanso y relajación, que incorpora bancas, un deck de madera y una fuente de agua, acompañado de vegetación que favorece la contemplación y la calma. Por otro, un área sensorial compuesta por un recorrido rodeado de plantas comestibles, que permite desarrollar terapias de horticultura y explorar distintas texturas de suelo, invitando a una experiencia descalza que estimula los sentidos del tacto, gusto y olfato.
Este proyecto fue ejecutado gracias al financiamiento del Servicio Nacional de Discapacidad (SENADIS), permitiendo concretar un espacio terapéutico que integra naturaleza, salud y cuidado en la vida cotidiana de sus residentes.



