18/marzo/2021
Inauguran primer Jardín Sanador de la zona sur en Hospital de Maullín
  • El proyecto contempla la construcción de cuatros jardines interconectados al interior del centro de salud, diseñados de manera participativa junto a la comunidad hospitalaria y equipados especialmente para la realización de terapias físicas y psíquicas, así como de actividades sociales y recreativas.

 

Proveer un espacio natural al aire libre para realizar terapias y promover la rehabilitación de los pacientes, facilitar la introspección, el desarrollo de comunidad y sentido de pertenencia. Estos son los principales criterios que la propia comunidad de Maullín estableció para definir el diseño y el uso específico de las áreas del nuevo Jardín Sanador y Terapéutico “Chilco”, un nuevo espacio de infraestructura hospitalaria que inaugura hoy Fundación Cosmos junto al Hospital San Carlos de Maullín.

El proyecto, inédito para la Región de Los Lagos y la zona sur de Chile, contempla la construcción de cuatros jardines interconectados entre sí, diseñados y equipados especialmente para ofrecer a la comunidad hospitalaria, tanto funcionarios como pacientes y sus familias, un espacio para la realización de terapias físicas y psíquicas, así como de actividades sociales y recreativas abiertas a toda la comunidad.

“Si algo hemos aprendido durante este tiempo en pandemia es a revalorizar nuestra relación con la naturaleza y entender que el bienestar sicológico es tan importante como la salud física. Chile tiene una gran oportunidad de ser parte de esta tendencia, considerando dentro de la infraestructura hospitalaria espacios verdes, jardines que otorguen a los pacientes una conexión real, rehabilitadora y que también entreguen al personal médico un espacio de apoyo emocional. Desde la Fundación seguiremos impulsando estas iniciativas colaborativas y en co-creación con la comunidad”, explicó el director de Fundación Cosmos, Diego Urrejola.

“Este proyecto comenzó a idearse hace tres años, contactamos a la Fundación Cosmos para presentarle la propuesta y nos apoyaron, hicimos un diagnóstico con la comunidad gracias a la Fundación Urbanismo Social e hicimos el diseño entre todos, luego vino el proceso técnico y ejecución”, explicó Franco Cid, psiquiatra del Hospital de Maullín.

La metodología para el desarrollo de cada jardín sanador consta de varias etapas que incluyen la participación de toda la comunidad hospitalaria, es decir, los funcionarios, pacientes y familiares. El proceso se inicia con un diagnóstico a nivel social -el que en esta oportunidad contó con el apoyo de Fundación Urbanismo Social-, clínico y físico del lugar para definir las necesidades y las posibilidades del área, las terapias que se realizarán en ella y la movilidad de los pacientes.  Luego, a partir de los resultados de los diagnósticos, sigue el diseño participativo del jardín de tal manera que toda la comunidad plasme sus deseos, sueños y necesidades en torno al nuevo espacio. En base al resultado de ese diseño conjunto, se hace el diseño técnico final que, una vez validado por la comunidad, da paso al inicio de las obras.

Paola Vásquez, jefa del Departamento de Salud Mental del Servicio de Salud Del Reloncaví, destacó la importancia de habilitar espacios para aprovechar los beneficios de la naturaleza para la rehabilitación en salud mental, pero también en lo físico, anímico y espiritual. “también para el autocuidado de los funcionarios y familiares de los pacientes que vienen a visitar, es un beneficio transversal al quehacer hospitalario”.

La iniciativa, desarrollada en conjunto por el Hospital San Carlos de Maullín, Fundación Cosmos y Fundación Amancay, habilitó los dos primeros jardines de 270 m² en total, interconectados por un sendero con accesibilidad universal. Respondiendo a lo señalado en la etapa de diagnóstico, el espacio cuenta con un área especialmente diseñada para el descanso, relajación y terapia pasiva (salud mental) y un sector para realizar terapia activa (rehabilitación física), el que, tomando en cuenta las condiciones climáticas de la ciudad de Maullín, es techado a la vez que permite mantener un estrecho vínculo con la naturaleza.

En tanto, el segundo jardín inaugurado cuenta con un amplio perímetro abierto a la comunidad para promover el encuentro social, con una sala de espera al aire libre, juegos infantiles en circuito, ágora de encuentro y un sector para instalar una mesa de salud intercultural, mercaditos, ferias u otras actividades. Todo esto, en medio de huertos medicinales, con flora nativa y tradicional como Chilcos, Maquis, Murtas y Nalcas, entre otras.

“En la concepción de este proyecto están plasmadas las necesidades de los habitantes de Maullín, quienes relevaron la importancia de contar con un espacio que les permita estar en contacto con la naturaleza; no solo por sus comprobados beneficios terapéuticos para facilitar la recuperación física, anímica y espiritual, sino que también para contar con áreas de encuentro comunitario que permita la recreación y reflexión al interior del centro de salud”, explicó Valentina Schmidt, arquitecta de Fundación Cosmos a cargo del proyecto.

La segunda fase del Jardín Sanador y Terapéutico “Chilco” considera la construcción de un área de esparcimiento para funcionarios de la salud y más espacios de encuentro comunitario para completar una superficie total de 520 m². Esta etapa se mantiene a la espera de financiamiento para ser ejecutada y el llamado es a que posibles donantes, ya sea empresas o personas naturales, puedan aportar recursos para completar el proyecto.

Unión comunitaria y cosmovisión huilliche

Entre los criterios que guiaron el diseño final, planteados por la comunidad local, destacó que el jardín sanador fuese un espacio de encuentro de la comunidad de Maullín y que rescatara las tradiciones ancestrales de la cultura mapuche-huilliche de la Región de Los Lagos; especialmente la cosmovisión vinculada al poder sanador que la naturaleza tiene en sí misma.

Al recorrer el jardín, la simbología mapuche-huilliche puede ser contemplada en el camino que conecta los jardines, que tiene un diseño y colorido inspirado en los telares mapuches que considera la unión de dos conceptos de ese pueblo originario: el Anka, símbolo del árbol; y el Amünká, planta usada con fines médicos y decorativos.

De hecho, este nuevo jardín sanador fue bautizado como “Chilco” palabra en mapudungun que significa “el que nace cerca del agua”, nombre por el cual se conoce a un arbusto silvestre nativo de la zona utilizado por las machis para preparar infusiones medicinales y curar diversas enfermedades.

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