04/septiembre/2020
El Pilpilén está de Día

Día Mundial de las Aves Playeras

Desde el año 2014 cada 6 de septiembre se celebra en todo el mundo el Día de las Aves Playeras, como una manera de generar conciencia sobre la importancia de este grupo de aves y de las amenazas a las que están expuestas. En general, a nivel mundial las poblaciones de aves playeras están declinando rápidamente, sobre todo debido a la destrucción de sus hábitats.

Dentro de las aves playeras hay muchas especies migratorias que se caracterizan por viajar grandes distancias cada año dentro de un mismo hemisferio e incluso de un hemisferio a otro, y también las hay residentes, es decir, no que no migran. En ambos casos, requieren de un ambiente bien conservado que les permita alimentarse, descansar y en reproducirse, sin embargo, es justamente la pérdida de esa característica lo que está mermando las poblaciones a nivel mundial.  

Un ejemplo de ello es lo que está ocurriendo con el pilpilén común (Haematopus palliatus) en Chile. Hasta principios de mayo de este año, el pilpilén no estaba bajo ninguna categoría de conservación, pero el 8 de ese mes ingresó a la categoría de “Casi Amenazada” del  Reglamento de Clasificación de Especies Silvestres (RCE), atendiendo a la baja en su población y a las dificultades que está enfrentando su reproducción en muchas zonas costeras del país, tal como lo hemos constatado en el Santuario de la Naturaleza Humedal Río Maipo.

El pilpilén común es un ave residente que nidifica en las dunas litorales primarias de la desembocadura del río Maipo, además de hacerlo en las dunas de la playa de Llolleo. De hecho, dada la importancia de esta área para su reproducción, el año 2015 la Red Hemisférica de Reservas de Aves Playeras (RHRAP)  lo designó  como sitio de importancia para la conservación de esa especie.  Sin embargo, algunos estudios están demostrando una realidad dramática: dos estudios complementarios realizados en temporadas pasadas de nidificación dieron cuenta que, de todos los nidos con huevos que los pilpilenes lograron poner, ninguno llegó a eclosionar, es decir, en la temporada de reproducción pasada no nació ningún polluelo de pilpilén en el humedal del río Maipo.

La causa de esta situación recae, fundamentalmente, en la depredación por parte de perros y de zorros chilla, además de las pisadas de personas. Los huevos de pilpilén se mimetizan muy bien con la arena y entonces quedan muy expuestos a ese último factor, en tanto que los perros que visitan la playa con sus dueños o aquellos que viven en las comunidades aledañas y que durante el día “salen a pasear” libremente al humedal, juegan con ellos o se los comen.

¿Qué hacer al respecto? El año pasado Fundación Cosmos y el Proyecto “Nuestras Manos, sus Alas” del Programa Soluciones Costeras de la Universidad de Cornell, implementamos medidas temporales de cierre y protección del área de nidificación con cercos, señalética, guaridas anti-depredación…., pero nada de eso funcionó.  Para esta temporada de reproducción, que está ad portas de empezar, estas medidas se ajustarán y complementarán con otras que buscan generar un cambio de conductas en la comunidad, de tal forma de proveer a los pilpilenes las condiciones que necesitan para reproducirse. 

Al trabajo realizado con el Programa Soluciones Costeras, este año se le suma la alianza de colaboración con la Red Hemisférica de Reservas de Aves Playeras con el objetivo de reforzar las medidas de protección a las aves playeras del humedal y de generar otras nuevas, como el diseño e implementación de una gobernanza participativa para el Santuario de la Naturaleza. A través de ella se espera mitigar las principales amenazas que enfrenta el pilpilén, como son los perros que dificultan su reproducción.

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