20/abril/2020
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Un lugar, más allá de sus características físicas, es lo que experimentamos en torno a él o en él. Los paseos de infancia con amigos, familia, o solos; las caminatas, los juegos, los hallazgos asombrosos, los paisajes; las risas, las lágrimas, las confesiones y reflexiones…

“Comparte tu Relato” es la nueva campaña del Humedal Río Maipo a través de la cual invitamos a los vecinos del sector a plasmar -en un breve relato- alguna experiencia en torno al humedal; alguna anécdota en que este lugar haya sido el escenario, el protagonista o un actor más.

Si te gusta escribir, que ese sea tu medio: escribe tu relato en 200 palabras. Si lo tuyo no es el lápiz y el papel, puedes grabar tu relato y compartir tu audio o video. ¿Cómo hacerlo? postéalo en tus redes sociales usando los hashtags #CompartetuRelato y #humedalriomaipo, o envíalo a comunicaciones@humedalriomaipo.cl y nosotros la difundiremos en nuestras redes.

Son las experiencias las que nos llevan a significar un lugar y a crear un vínculo emocional que nos lleva a valorarlo y, por lo tanto, a querer cuidarlo.

La campaña anterior, #ComparteTuMirada, fue todo un éxito. Decenas de fotógrafos profesionales y aficionados compartieron su mirada del Humedal Río Maipo. Nos deleitamos con cada fotografía y las particulares miradas de cada persona que participó. Ahora le toca a los que tienen algo que contar, una historia singular, como esta:

Éramos varias amigas andando en bote, como de costumbre, y de pronto quedamos embancadas en la mitad, atrapadas, era imposible avanzar. Muy extraño, porque muchas veces antes habíamos pasado por ahí sin problemas. Después de haber sido salvadas y ya estando en tierra firme, nos enteramos del motivo… En esa época durante las noches se cometían robos y procesamiento de animales en los predios del sector, y los ladrones, para no dejar huellas, tiraban el cuero del animal al río. Éstos se amontonaban y formaban islotes en medio del río, uno de los cuales nos “agarró” a nosotras. Y digo “agarró”, porque dicen que el cuero del animal absorbía el oxígeno del agua y cobraba vida, para luego retener y tirar hacia el fondo del río todo lo que pasara cerca de él. Mentira o no, nosotras nunca volvimos a meternos al río”. Vecina de calle Arturo Phillips.

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