04/abril/2019
Hospital Clínico San Borja Arriarán inaugura su primer Jardín Terapéutico

Santiago, 4 de abril del 2019.– Esta mañana se realizó la inauguración del primer jardín sanador y terapéutico del Hospital Clínico San Borja Arriarán, ubicado en la comuna de Santiago. Se trata de un área natural de 1600 m2 que, en un período de nueve meses, fue convertida en un espacio para realizar terapias médicas y actividades recreativas con pacientes y acoger a sus familiares y a los funcionarios del hospital. El proyecto fue desarrollado por Fundación Cosmos, con los aportes de Fundación Amancay, de la empresa Grupo GTD, de la Fundación Proceder y fondos del hospital.

El Dr. Marcos Vergara, director del centro hospitalario, destacó el aporte que implica el contar con estos espacios para los pacientes. “La atención de salud de nuestros pacientes, en especial en áreas tan sensibles como la neuropsiquiatría infantil, deben ser abordadas desde múltiples miradas. El que exista un espacio resguardado, al aire libre, para realizar terapias integrales, donde se pueda compartir con la naturaleza e involucrar todos los sentidos, es hoy una realidad para nuestros usuarios”.

El nuevo Jardín Terapéutico Jacarandá se encuentra al interior de la Servicio de Neuropsiquiatría Infantil del Hospital Clínico San Borja Arriarán -reconocido como Centro de Referencia Nacional para la patología neurológica de alta complejidad-, que atiende a más de 30.000 pacientes al año, provenientes de las comunas de Santiago, Maipú, Cerrillos, Estación Central y Pedro Aguirre Cerda, y también de otras regiones de Chile.

El jardín se divide en cuatro áreas definidas por sus usos -área de contemplación, área interactiva, área sensorial y recreativa y área fisioterapéutica. “Cada una de estas áreas responden a las necesidades expresadas por los propios funcionarios del recinto durante la etapa de diagnóstico del proyecto, las que sumadas a las características técnicas propias de los jardines terapéuticos, nos permitieron diseñar y construir un jardín terapéutico específico para esta comunidad”, dijo por su parte Valentina Schmidt, arquitecta de Fundación Cosmos, encargada del proyecto.

Cada una de estas áreas tiene elementos físicos y especies vegetales distintas, funcionales a su objetivo. Por ejemplo, el área de contemplación se encuentra rodeada de especies que crecerán a distintas alturas y permitirán aislar el sector para mantener la tranquilidad; el área sensorial cuenta con instrumentos musicales, areneros y juegos de desafío que, junto a las especies aromáticas, invitan a explorar los sentidos. Además, como antesala al jardín se habilitó una sala de espera al aire libre, que podrán usar las más de 1.500 personas que diariamente circulan por el Hospital.

“Estamos muy felices de contribuir con un nuevo jardín terapéutico, el que ahora se suma al resto de la infraestructura hospitalaria con la que cuenta este emblemático  hospital. Agradecemos el apoyo y participación de la comunidad hospitalaria en cada una de las etapas de este proyecto, porque gracias a eso pudimos recoger sus sueños y requerimientos, y plasmarlos en éste, su jardín terapéutico”, Diego Urrejola – director ejecutivo de Fundación Cosmos.

Al respecto es importante recordar que el desarrollo de un jardín sanador y terapéutico consta de una serie de pasos en los que la participación de los futuros usuarios es imprescindible. Nos referimos principalmente al diagnóstico físico, social y clínico, y a las actividades participativas de diseño, plantación y pintura comunitaria, entre otras.

La creación de jardines sanadores en centros de salud es una tendencia en países como Estados Unidos o en Europa, porque son cada vez son más los estudios científicos que comprueban que la exposición a la vegetación tiene impactos positivos sobre nuestro organismo, ayudándolo a sanarse. Ejemplo de ello es el estudio realizado por la médico y neuroinmonóloga Esther Sternberg, en el que señala que sólo tres a cinco minutos observando espacios dominados por árboles, flores o agua ayudan a reducir el enojo, la ansiedad y el dolor, pudiendo inducir además cambios en la presión sanguínea, tensión muscular y actividad eléctrica del corazón y el cerebro. Asimismo, otro estudio hecho por Walch et al (2005) demostró que personas recuperándose de una cirugía en una pieza con luz natural y vista a un jardín, necesitan 22% menos medicamentos para el dolor que aquellos que están en piezas sin esas condiciones.

“Es importante entender que los jardines sanadores dentro de los centros de salud son una necesidad, y, por lo mismo, deberían ser cada vez más las iniciativas del sector privado y público que busquen desarrollar o financiar proyectos como este”, expresó Diego Urrejola – director ejecutivo de Fundación Cosmos.

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