Jardín San José

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El Hogar San José es otro de los pabellones ubicados al interior del Pequeño Cottolengo. Éste acoge a 48 adultos mayores cuya edad promedio es de 70 años, y cuyas patologías son mayormente déficit cognitivo severo, autismo, epilepsia y demencia senil en estado avanzado.

El Hogar San José tiene un jardín interior abierto a sus residentes, sin embargo, es poco visitado por ellos. Esto se debe, en parte, a la carencia de elementos naturales atractivos que estimulen y favorezcan su conexión e interacción con la naturaleza, así como a la falta de sombras en verano, a problemas de accesibilidad en su diseño y a la falta de mantención.

Para subsanar estos problemas y darle a estos adultos el bienestar que merecen, nuevamente nos unimos con Fundación Ilumina y el Pequeño Cottolengo para convertir este espacio en un jardín sanador. Para su diseño se está considerando construir espacios al interior del pabellón con vista al exterior, para que sus usuarios puedan gozar del jardín durante todo el año;  implementar buenos accesos usando pavimentos suaves, rampas, puertas fáciles de abrir, y  dotar de sombras  los accesos para evitar el encandilamiento; instalar asientos en los accesos para aquellos que no pueden caminar muy lejos, o que no se atreven a hacerlo, y elementos que le den seguridad a los usuarios, como barandas y asientos emplazados de manera frecuente cada 7 o 10 mts; plantar una gran diversidad de especies vegetales para contar con variados colores, olores, texturas, movimientos al viento; construir circuitos de longitudes y formas variadas que motiven su recorrido; habilitar lugares que invitan a estar solo o en grupo, así como espacios despejados para hacer actividades, y otros para hacer jardinería o terapia hortícola.

“El jardín del Hogar San José ofrece algunas condiciones ideales para pensar en esta nueva intervención. Lo primero que quisiera plantear, como una defensa teórica casi de base, es que tenemos derecho a una vida digna, pero también a morir dignamente. Muchas de las personas que viven en el Pequeño Cottolengo han pasado más de la mitad de su vida ahí y, eventualmente, irán al Hogar  San José a morir. Es justo morir en paz. En términos de beneficios y alcances, hay mucha investigación que demuestra cómo las actividades que se realizan en un jardín (caminar, tomar sol, relacionarse socialmente, etc..) tienen impacto positivo en la salud de la tercera edad, pues frenan el desarrollo de condiciones neurodegenerativas y mejoran notablemente su calidad de vida”. Marcela Tenorio, neurosicóloga.

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